Renovando nuestro pacto en su sangre

Hemos dado inicio a un año nuevo, tiempo en el cual estamos más que seguros hay muchas promesas de bendición a nuestro favor. Debemos de asegurarnos de que a lo largo del mismo seremos poseedores de cada una de ellas. Y una de las formas de lograrlo es siendo árboles plantados junto a corrientes de agua. Pero también tenemos que renovar nuestros pactos con Dios. El término castellano «pacto», significa una mutua obligación de dos o más partes, comprometiéndose cada una de ellas en cumplir sus obligaciones. Jesús es el mediador de un mejor pacto (Hebreos 7:22) puesto que el precio de este pacto fue sellado con su propia sangre.

 

Renovar nuestro compromiso de una vida de santidad (Hebreos 12:14)

Si queremos alcanzar las promesas de Dios para nuestra vida necesitamos renovar nuestro compromiso y obligación de una vida de santidad. Esta renovación debe de ser de acuerdo a los estándares de Dios y no de la humanidad. La palabra santidad significa: apartado, separado, consagrado para el servicio de Dios. Su punto de comparación es Cristo, no la persona que está a su lado. Nos referimos a una vida de santidad pero para agradar a Dios no a los hombres. Recuerde que no se trata de vivir para quedar bien con la gente que le rodea, ni aun con usted mismo; se trata de Dios. Este es un estilo de vida que solamente es posible por medio de la fe, recibiendo y poniendo por obra la palabra recibida.

 

Alcanzamos sus promesas cuando nos comprometemos en servirle de corazón (Colosenses 3:23)

Esto significa de una manera genuina y según su palabra en 1 Pedro 5:2 TLA “Cuiden ustedes de las personas que Dios dejó a su cargo, pues ellas pertenecen a Dios. Cuídenlas, como cuida el pastor a sus ovejas. Háganlo por el gusto de servir, que es lo que a Dios le agrada, y no por obligación ni para ganar dinero.” Por las razones correctas, no por obligación, ni por la ambición al dinero. Cuidando de hacer las cosas siempre para Dios y para ello es necesario cuidar lo que se guarda en el corazón (Colosenses 3:23-24), guardando siempre las correctas y sanas intenciones, sabiendo que el corazón es engañoso y que sus intenciones son conocidas únicamente por Dios (Jeremías 17:9-10).

 

Alcanzamos sus promesas cuando honramos a Dios en todo tiempo

Debemos aprender a honrar a Dios con todo lo que somos y tenemos, asegurándonos de que en verdad ÉL tiene el primer lugar en nuestra vida y la  mejor manera de lograrlo es por medio de la demostración. Proverbios 3:9-10 TLA “Demuéstrale a Diosque para ti, él es lo más importante. Dale de lo que tienes y de todo lo que ganes; así nunca te faltará ni comida ni bebida.” Pruébale al Señor con tu manera de vivir que en verdad ÉL es lo más importante para ti. Decláralo como el dueño y proveedor de todo y entendiendo que somos y tenemos todo gracias a ÉL, nosotros somos solamente sus administradores. Sin importar la época del año o la situación que estemos pasando (Jeremías 17:8). Todo lo anterior lo alcanzamos a través de la sangre de Jesús, Hebreos 7:22 TLA “Por eso Jesús nos asegura que ahora tenemos con Dios un pacto mejor.”

 

Si queremos alcanzar todas las promesas de Dios prometidas para esta nueva temporada necesitamos mantener vigente de nuestra parte el pacto hecho en su sangre.

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