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Empezando de cero

Hoy aprenderemos a través de la vida de David, una persona a quien Dios llama un hombre conforme a su corazón.  Era un pastor de ovejas, un oficio no muy deseado por muchos, en el cual David era muy fiel. Debemos de entender que detrás de todo gran éxito hay toda una vida de entrenamiento, disciplina y procesos. Dios llama y unge a David siendo un desconocido y sin mayores logros que ser un excelente cuidador de las ovejas de su padre para remplazar a un muy perdido rey Saúl. Cuando se es fiel en secreto y en lo poco Dios te promueve a lo mucho y en público. 

 

Cuando hablamos de empezar de cero, hablamos de emprender el viaje de regreso a casa

Qué bendición es, después de un día difícil y agitado en el trabajo, poder regresar a un lugar al que le podemos llamar hogar, dulce hogar. David regresaba de una pelea e iba junto con sus hombres de regreso a casa. Regresaban con sueños, ilusiones y metas, venían de hacer la perfecta voluntad de Dios. Pero cuando finalmente llegan a casa se encuentran con la sorpresa de que su hogar había sido invadido, asolado y destruido por los Amalecitas (1 Samuel 30:2). La palabra invadir significa atacar con fuerza para traer castigo sobre algún lugar. Amalec representa al diablo y sus demonios que llegan a nuestros hogares con el propósito de matar, robar y destruir. Satanás invade a través de la música, películas, internet, escuela, malas amistades… Enviará sus espías a lo interior de tu casa y tu iglesia, gente con el espíritu de Coré que se levanta para crear división, crear problemas por medio de la murmuración y crítica.

 

David empezó de cero porque se llevaron cautiva a su familia (1 Samuel 30:3)

Una invasión puede tener varios objetivos pero en este caso era llevarse a la gente como esclavos. Perder la familia produce dolor y por eso en el versículo 4 de 1 de Samuel 30 nos dice que ellos: “Lloraron hasta que le faltaron las fuerzas”. Paso seguido, la decepción de lo sucedido llevó al pueblo a buscar un culpable. Y por eso en el versículo 6,  el pueblo culpó a David y quería matarlo. Pero también el mismo texto nos dice que David se fortaleció en Jehová su Dios. ¿En quién se fortalece usted en tiempos de crisis? Nuestras armas en Dios son poderosas para la destrucción de fortalezas. En medio de la crisis, la persecución y la amenaza de muerte David consultó a Dios y Dios le respondió y le dijo lo que tenía que hacer (1 Samuel 30:7-8). Y tomando lo que tenía (400 hombres), procedió a rescatar lo que les habían quitado.

 

La pregunta es ¿cómo empezar de cero?

La Biblia nos enseña que hay tres pasos para poder lograrlo: olvidar lo que queda atrás, extenderme a lo que está delante y proseguir hacia la meta de todo lo que Dios te ha prometido. En el proceso de rescate algunos se quedaron atrás, decidieron no avanzar con David pero él siguió adelante luchando por su familia (1 Samuel 30:9-10). La flojera o cansancio de otros NO desanimó a David, él continuó avanzando. Dios usará a quien menos te imaginas para ayudarte y traerte revelación. David libró a TODAS las familias… Ni una pezuña quedará en Egipto (v.18), David recuperó TODO, no faltó nada (v.19), David tomó del botín y lo compartió con los que no tuvieron fuerzas para seguir.

 

Levántate, deja el pasado atrás, extiéndete hacia adelante, prosigue a lo que tienes adelante aunque te hayan quemado todo. Cree que tendrás para ti y para darles a otros. Antes de una recompensa TIENE que haber guerra.

Renovando nuestro pacto en su sangre

Hemos dado inicio a un año nuevo, tiempo en el cual estamos más que seguros hay muchas promesas de bendición a nuestro favor. Debemos de asegurarnos de que a lo largo del mismo seremos poseedores de cada una de ellas. Y una de las formas de lograrlo es siendo árboles plantados junto a corrientes de agua. Pero también tenemos que renovar nuestros pactos con Dios. El término castellano «pacto», significa una mutua obligación de dos o más partes, comprometiéndose cada una de ellas en cumplir sus obligaciones. Jesús es el mediador de un mejor pacto (Hebreos 7:22) puesto que el precio de este pacto fue sellado con su propia sangre.

 

Renovar nuestro compromiso de una vida de santidad (Hebreos 12:14)

Si queremos alcanzar las promesas de Dios para nuestra vida necesitamos renovar nuestro compromiso y obligación de una vida de santidad. Esta renovación debe de ser de acuerdo a los estándares de Dios y no de la humanidad. La palabra santidad significa: apartado, separado, consagrado para el servicio de Dios. Su punto de comparación es Cristo, no la persona que está a su lado. Nos referimos a una vida de santidad pero para agradar a Dios no a los hombres. Recuerde que no se trata de vivir para quedar bien con la gente que le rodea, ni aun con usted mismo; se trata de Dios. Este es un estilo de vida que solamente es posible por medio de la fe, recibiendo y poniendo por obra la palabra recibida.

 

Alcanzamos sus promesas cuando nos comprometemos en servirle de corazón (Colosenses 3:23)

Esto significa de una manera genuina y según su palabra en 1 Pedro 5:2 TLA “Cuiden ustedes de las personas que Dios dejó a su cargo, pues ellas pertenecen a Dios. Cuídenlas, como cuida el pastor a sus ovejas. Háganlo por el gusto de servir, que es lo que a Dios le agrada, y no por obligación ni para ganar dinero.” Por las razones correctas, no por obligación, ni por la ambición al dinero. Cuidando de hacer las cosas siempre para Dios y para ello es necesario cuidar lo que se guarda en el corazón (Colosenses 3:23-24), guardando siempre las correctas y sanas intenciones, sabiendo que el corazón es engañoso y que sus intenciones son conocidas únicamente por Dios (Jeremías 17:9-10).

 

Alcanzamos sus promesas cuando honramos a Dios en todo tiempo

Debemos aprender a honrar a Dios con todo lo que somos y tenemos, asegurándonos de que en verdad ÉL tiene el primer lugar en nuestra vida y la  mejor manera de lograrlo es por medio de la demostración. Proverbios 3:9-10 TLA “Demuéstrale a Diosque para ti, él es lo más importante. Dale de lo que tienes y de todo lo que ganes; así nunca te faltará ni comida ni bebida.” Pruébale al Señor con tu manera de vivir que en verdad ÉL es lo más importante para ti. Decláralo como el dueño y proveedor de todo y entendiendo que somos y tenemos todo gracias a ÉL, nosotros somos solamente sus administradores. Sin importar la época del año o la situación que estemos pasando (Jeremías 17:8). Todo lo anterior lo alcanzamos a través de la sangre de Jesús, Hebreos 7:22 TLA “Por eso Jesús nos asegura que ahora tenemos con Dios un pacto mejor.”

 

Si queremos alcanzar todas las promesas de Dios prometidas para esta nueva temporada necesitamos mantener vigente de nuestra parte el pacto hecho en su sangre.

Cuando Dios te saca de tu zona de comodidad

La zona cómoda es un estado mental donde nos encontramos tranquilos con nuestra vida actual, aunque un jefe no nos guste siempre decimos, “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Por eso es que muchas personas sufren maltrato, abuso, son humilladas en su estima. Son esclavas de su condición, hay temor de enfrentar el futuro, creen que no sirven, que no podrán salir adelante en la vida, viven sus vidas conformes aunque su hogar sea un infierno. Muchos están viviendo en su Betania (Betania significa casa de pobre, casa de aflicción).

No siempre será algo agradable para nuestra vida.

Porque vendrán tiempos difíciles, donde podrás tener hijos rebeldes, fallas de tu cónyuge, hermanos y amigos con carácter difícil. Podrá haber crisis económicas, problemas de salud. Y aún los hijos de Dios pueden sufrir estas situaciones adversas cuando se está saliendo del conformismo, Jesús lo vivió en carne propia  y también sus discípulos. Lo bueno en todo esto es que Jesús está de nuestro lado (Juan 14:1; 16:33), pero salir de la zona de comodidad es lo mejor que nos puede suceder aunque el mundo se goce de nuestras dificultades, Dios está de nuestro lado (Juan 16:20).

Dios promete bendecir tu vida.

La bendición de Dios en el creyente es esencial. La palabra bendición significa: un don divino que hace que la obra del creyente tenga éxito, la presencia de Dios, Dios dando fortaleza, poder y auxilio. Si Dios prometió bendecirte Él lo va hacer, no permitas que las mentiras del diablo roben tu bendición, debes saber quién es tu Dios y a quién le has creído, lo único que El pide es que estemos quietos esperando su salvación (Salmos 46:10-11; Hebreos 13:6). El primer paso que Dios hace con sus hijos siempre es bendecirlos a través de Jesús y su sacrificio en la cruz (Hechos 3:26).

Tu vida será diferente en todos los sentidos.

Podrás decir confiadamente que Dios te ha librado de la muerte, que tus tristezas se han convertido en gozo, porque tenemos al Dios que nos salva, estamos parados sobre la roca y nada nos podrá mover si vivimos por fe. Caminarás con valentía y viendo a todos a los ojos, porque Dios cambió tu condición de conformismo a la de un hijo que lucha por sus promesas. Y contarás a todos lo que Dios ha hecho en tu vida, de cómo Él te libró de la prisión y te dio una nueva vida.

Hoy estamos seguros de que en medio de la aflicción Dios está con nosotros pero hay gente que necesita saber que Dios puede cambiar su situación de tristeza en gozo, dale la oportunidad a Cristo de que tu vida cambie y Él se encargará del resto.

El mismo Dios

Dios no es cualquier “dios” o un dios que vive en el pasado, él es el MISMO DIOS que estuvo con David en el campo de batalla. La batalla le pertenece a Dios, esta historia no es solo la victoria de David contra Goliat sino que es también el plan de Dios para ti hoy.

La batalla es del Señor

El Dios de la Biblia no solo es el Dios que salva, también es el Dios que libera y sana. No sé cuál es la situación que te está agobiando pero conozco al Dios que puede liberarte. Yo conozco al que camina sobre las aguas, al que habla paz, al Sanador, al que abre los oídos de los sordos, al que convierte el agua en vino, al que doma los leones, al que mueve montañas y al que da libertad a los alcohólicos,  a los drogadictos y a los adictos a la pornografía.

Cristo puede liberarte hoy mismo (Marcos 11:22, Juan 14:1)

Estos versículos nos enseñan que debemos confiar en que Dios suplirá todas nuestras necesidades en cualquier situación en la que estemos.  Cuando el mundo se desespera y pregunta ¿Puede Dios hacerlo? Nosotros los que creemos en la Biblia debemos ponernos de pie y decir ¡DIOS PUEDE HACERLO! ¿Puede Dios hacerlo? Nosotros debemos estar listos para contestar ¡DIOS PUEDE HACERLO! En la Biblia vemos ejemplos que también aplican a nuestra vida hoy: Daniel en el foso de los leones (Darío pasa toda la noche preguntándose si Dios puede hacerlo, mientras Daniel descansa pacíficamente porque confía en que Dios puede hacerlo), la viuda de Sarepta (ella observa que el profeta se termina lo único que tenía para comer y se pregunta ¿Puede Dios? Tres años después ella todavía tenía comida en su casa mientras todos a su alrededor estaban pasando hambre. Ella podía decir con toda seguridad en su alma, ¡Dios puede!), los discípulos en el bote (ellos estaban en medio de una tormenta y pensaron que iban a morir, diciéndose, ¿Puede Dios hacerlo? Pero Jesús vino caminando sobre las aguas, mostrando el gran poder de Dios y recordándoles a sus discípulos que ¡Dios puede hacerlo!).

Quien separó las aguas, haciendo un camino para que los Israelitas escaparan del enemigo, es el mismo Dios que me traerá libertad. Quien abrió los ojos del ciego, hizo que los cojos caminaran y que los sordos oyeran es el mismo Dios que murió en la cruz para que yo fuera sano. Quien hizo llover maná del cielo para alimentar a su pueblo, también suplirá todas mis necesidades (Salmos 46:1).

Recuerda victorias pasadas

Seguramente, en tu pasado enfrentaste situaciones que son más duras de lo que hoy estás viviendo o puede ser que hoy mismo estés pasando una situación difícil pero debes estar seguro de una cosa: si tú lograste atravesar esa situación, podrás superar la que hoy estás viviendo. Tu problema se convertirá en una victoria y podrás ver hacia atrás y tomar valor para el futuro. No te rindas porque nada es imposible si tú puedes creer. David recordó todo lo que Dios había hecho en su vida. Él enfrentó un enemigo que era grande y poderoso pero recordó que servía a un Dios Todopoderoso. Tuvo que enfrentarse a leones y a osos pero Dios estuvo con él y le dio la victoria. Entiende que lo que hoy viene contra ti no se compara al poder de Dios que te ayudará a vencer.

Recuerda, Dios te ayudará porque nuestra batalla es de Dios. Dios nos ofrece ayudarnos y librarnos de cualquier situación adversa que estemos pasando. Asímismo, recuerda las batallas anteriores, las veces que has obtenido la victoria. Confía en Dios, Él pelea por nosotros, nos quiere librar ya nos ha entregado la victoria en nuestras manos.

El poder de las decisiones

Dios nos ha dado un poder extraordinario al darnos la oportunidad de tomar decisiones en nuestra vida. Somos nosotros mismos los que elegimos qué camino tomar porque tenemos ese libre albedrío. La Biblia nos da muchos ejemplos de este extraordinario poder: Josué eligió servir a Dios junto a su familia, y con ello la bendición de Dios y la vida (Josué 24:15). El joven rico eligió las riquezas (Mateo 19:21-23). Demas, un predicador de la palabra y compañero de misterio del apóstol Pablo, dejó el ministerio y eligió el mundo (2 Timoteo 4:10). A diario enfrentamos el reto que representa la toma de decisiones, desde bañarnos o no, qué ropa usar y cuál no, qué ruta tomar, cuál bus abordar, orar o no orar, leer la Biblia o no leerla, predicar el Evangelio o callar, vivir en santidad o vivir en pecado, ser firmes en nuestras convicciones o ser inconstantes en cada una de ellas… Alguien dijo por allí qué todo gran poder viene acompañado de una gran responsabilidad.

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